La Recapitulación reconsiderada
Una conversación en la lista de correos de Sustained Action, Parte II
traducción por José González Riquelme
Gina Celiko:
Hola, Jeremy, estoy de acuerdo contigo en un montón de cosas.
En primer lugar, la cota cero es un buen estado. Por lo menos para mí. Esto quiere decir que ahora puedo construir algo nuevo, algo positivo. Pero no puedo hacerlo antes de alcanzar la cota cero, porque, cualquiera que sea la energía que esté atrapada en mi subconsciente, afectará a mi manera de hacer lo que desee, hasta que alcance ese estado cero. Pero una vez que llego a él, ya no tengo esa creencia negativa y paralizadora, y puedo tener, verdaderamente, experiencias positivas, que es lo que me suele ocurrir. De manera que estoy de acuerdo contigo en eso.
No me paso el día entero recapitulando, créeme. En realidad nunca he seguido las instrucciones de recapitulación de Castaneda.
Lo que hago es esto:
Tan pronto como siento una emoción fuerte, me quedo con ella. No importa donde me encuentre. Soy muy capaz de mantener la emoción; no trato de conversar con la emoción, sino de tener a mi cuerpo completamente consciente de ella. Respiro suavemente mientras la emoción está en mi cuerpo; respiro con silencio interno, mientras la observo. Y respirando (es muy importante no apresurarse a expulsarla, ni inhalar o exhalar profunda y apresuradamente, sino saborear la emoción como si fuera el mejor sentimiento del mundo), la emoción se convierte en pura energía.
Mi primer paso es advertir dónde me duele. Algunas emociones me duelen en el corazón (rechazo, tristeza), la ira en el plexo solar, algunas otras en la matriz (desamparo). Al respirar suavemente, siento esa energía muy profundamente. La siento como si estuviera tan profundamente sumergida en ella que nunca podría salir. Siento como si me fuera a hacer morir o como si me estuviera ahogando. Pero sigo manteniendo mi respiración, incluso la hago más suave. Debo continuar respirando. Eso es muy importante y no debo conversar con la emoción en ningún momento. En su lugar, debo concentrarme en sentir mi cuerpo, en estar consciente de mi cuerpo y sentir a donde va la energía.
La energía comienza a moverse desde el punto en el que la observo al principio hacia afuera, lentamente. La veo literalmente como una ola de agua, o como una nube, atravesando cada punto de mi cuerpo. Esta es una sensación exquisita el sentir la energía que comienza a moverse por el cuerpo y al final lo ocupa todo. La sensación final es de alivio, gozo, amor excelso y, literalmente, de resplandor. La energía se siente como si se hubiera convertido en mi amiga, pasando a mi través. Todas mis células, cada órgano, cada vena han llegado a conocer esta energía muy íntimamente. En ese punto mi cuerpo no se contrae sino que se expande y se siente libre.
Esta energía puede ahora venir e ir a través de mi cuerpo siempre que quiera. Cada trozo mío la conoce y le permite entrar, y por lo tanto la energía entra y sale, y ya no siento ninguna emoción cuando lo hace.
Yo solía recordar escenas de mi pasado siempre que me sentía golpeada por una cierta emoción cuando llegaba a la parte energética de la emoción. Solía decir: "Hmm, ¿dónde he sentido yo esto antes?" Y allí estaban, no una sino muchas escenas, en las cuales la energía se mostraba con esta forma de emoción. Pero comprendí que no tenía que recapitular las escenas, porque la emoción o la energía era la misma, el factor común. Así que dejé de hurgar en las escenas, y ahora prefiero dedicarme a caminar por la energía, como mencioné antes, o dejar que la energía pase a mi través.
Por supuesto que hay escenas que no me abandonan. Como la noche en que murió mi madre. He vuelto a vivir esa noche muchas veces. Y cada vez que lo hice, había muchas energías presentes. Sólo podía trabajar con una cada vez. Finalmente terminé este trágico acontecimiento de mi vida. Ahora puedo ver la habitación en que murió mientras estaba en mis brazos con todo detalle. Pero todo lo que hay en la habitación ha sido tocado. Tengo un sentimiento de felicidad y, sí, también de gozo cuando recuerdo su muerte. Vi, literalmente, su resplandor al morir y su amor por mí y mi amor por ella. En este momento, todo lo que queda en esa habitación en que murió es el amor que sentíamos la una por la otra, su dulzura solícita, el sentido de la libertad y la aventura, y cierto resplandor que no había experimentado antes. Sí, vuelvo mucho a esa habitación, aún, pero sólo para verla mirándome con su maravillosa sonrisa y su mirada amorosa. Todo eso lo conseguí con mi terapia de revivir el pasado.
También creo en vivir la vida totalmente. Es por eso que la idea que ellos tienen de la recapitulación no funciona. Tenemos que estar ahí fuera, viviendo, haciendo, relacionándonos y dejando que la energía nos encuentre. Sólo entonces podemos caminar por la energía o dejar que ella camine a nuestro través. De otra manera, esta capitulación de la vida se convierte en un ejercicio mental, que es sólo una mirada intelectual y mental a tu pasado. Y lo mental no funciona con la energía —no funciona en absoluto.
Joan Grout:
En cuanto a la recapitulación hablo como un anciano. (Porque SOY un anciano :-) ). Cuando vosotros, pollitos, lleguéis a mi edad, veréis que la recapitulación tal como la explicó Carlos es algo completamente ridículo. A mi edad, tendría que pasar más tiempo RE-viviendo del que realmente me queda por VIVIR. ¡Qué desperdicio tan increíble! ¡Qué sacrificio tan ridículo —con la excepción, por supuesto, de trabajar con cualquier trauma que pueda impedir nuestro crecimiento personal. En situación de bloqueo es necesario y deseable algún tipo de intervención, y una cierta forma de recapitulación puede ser beneficiosa (como describe Gina).
Pero el mundo que creó Carlos Castaneda —principalmente para su satisfacción y beneficio, pero también debido a sus incapacidades personales, era un mundo para los jóvenes. Esto indica, en mi opinión, que en lo que respecta a Castaneda, tenía un miedo monumental a hacerse viejo, y también le asustaba tener relaciones intensas y duraderas. Él ensalzaba la juventud y seguía intentando volver a vivir su juventud zascandileando de aquí para allá una y otra vez... Perpetuando ese miedo y contagiando a sus seguidores, contribuyó a crear una generación completa de seres Castanedianos que tienen miedo de hacerse viejos, temerosos de morir, asustados de vivir plenamente. Eso es una tragedia.
Dan, hay algo que decir sobre envejecer con una persona a la que te sientes unido. Es cierto que el brillo explosivo de las nuevas pasiones se desvanece. Pero puede cambiar algo insondablemente profundo. Te perderás eso si no corres el riesgo de hacerte viejo y todo lo que es e implica "ser viejo".
Joan, que es viejo, ha estado aquí, ha hecho esto, y no duele :-)
Bern:
Jeremy escribió:
La recapitulación, aunque puede llegar a tener una intensidad casi igual a la de la experiencia original, nunca es tan intensa, simplemente porque, ya se sabe... es sólo recapitulación. Y lo que he notado es que puedo estar recapitulando una serie dolorosa de eventos hasta conseguir mucha descarga emocional, y sin embargo... si en algún momento posterior me encuentro en una situación semejante, todavía soy bastante vulnerable y sensible, como si se hubiera impreso en mi mente el esperar la probabilidad de un resultado desgraciado en tal situación. De manera que he empezado a preguntarme si las experiencias realmente intensas hacen que millones de neuronas (o lo que sea) se "coloquen" en posiciones que en realidad no son completamente reversibles. De hecho siento intuitivamente que esta explicación es muy probable. Es como si una vez que en la vida pasan ciertas cosas, una persona ya no es capaz de "superarlo" del todo. Me encantaría que me convencieran de lo contrario.
Desgraciadamente estoy de acuerdo con tu teoría. Después de haber recapitulado extensivamente, me encontré recientemente sintiendo el mismo miedo intenso que sentí en mi infancia en situaciones que no podía controlar. Cuarenta años más tarde, volví a sentir el mismo miedo, la misma sensación de sentirme atrapado y mi mente volvió a dispararse. El desapego estaba solamente en el seguro refugio de la recapitulación. Obviamente este volver a vivir el miedo y saber por qué surge me sirve de ayuda, pero no hay ninguna garantía en absoluto de que no volverá otra vez. Se puede decir que estoy programado para sentir miedo intenso en ciertas situaciones.
Así que parece que podemos librarnos realmente de ciertas experiencias, pero no de otras. Y nunca llegué al punto en el que la pauta de la que Carlos nos habló se me hiciera visible. A menos que estuviera hablando sobre esa programación; ¿lo estaba?
Gina Celiko:
Esa es la razón por la que no recapitulo como Carlos nos enseñó.
Digamos que llegas al fondo del evento, que lo ves, que vuelves a vivirlo, hay muchas emociones en la escena. Ante todo, como dije antes, mi experiencia ha sido que cualquier energía que aparece al contemplar el evento, es la energía que proyecto en esa escena. Esto ocurrió en cada una de las escenas. Así que, como dije antes, la evito cuando trato de recordar.
Está claro que si una escena no te abandona, entonces debes meterte en ella. Por ejemplo, a veces hay una mirada en los ojos de alguien que se relaciona contigo que tienes que recordar. ¿Qué significó esa mirada para ti? Eso es lo único digno de recordar de esa escena. En cuanto lo tengas, tienes que trabajar con esa mirada y tienes que hacer que esa mirada te diga lo que quiere decirte. Es esa mirada lo que está cargada con energía. Trata de sentir la energía de esa mirada mientras respiras y estás consciente, y deja que pase a través de ti. Sabrás si te estás resistiendo, y lo más probable es que te resistas si la escena no se aparta de tu mente.
De manera que es el sentimiento básico, la energía de los sentimientos lo que uno tiene que limpiar. En una escena cargada de emociones, hay muchos sentimientos, no uno sólo. El sentimiento de confrontación, de ser abandonado, de incompetencia, de baja autoestima, de no ser deseado, de no ser amado, de no ser suficientemente bueno, de culpa, etc. Todas estas cosas pueden en una sola escena. Esa es la razón por la que cuando está cargada de esta manera y te encuentras atrapado en la escena, tienes que volver y trabajar con ella cada vez con una emoción diferente.
Pero, como dije, mi experiencia ha sido tomar una emoción de la escena y trabajar con esa emoción hasta que limpio la escena completamente de cualquier emoción que aún pueda existir.
Ahora mi experiencia es que incluso ya no recuerdo cosas que solían afectarme profundamente en cuanto la carga ha desaparecido. Y algunas de las cosas que recuerdo como muy trágicas, me sorprenden por divertidas cuando recuerdo la escena. Debido a que por primera vez puedo ver a la gente como realmente es, y ver lo que realmente querían decir, y cómo no logramos entendernos, etc. Hay un entusiasmo refrescante cuando se libera una energía y ya no permitimos que esa energía dirija nuestras vidas, uno puede realmente oír a otra persona decir lo que de verdad quiere decir y no atribuirle otro significado, distinto al que se propuso, y el mundo se convierte en un lugar delicioso...
Ese es el momento en que uno se encuentra seguro, y no luchando contra todo, defendiéndote constantemente de las supuestas ofensas de los demás. Es exquisito.
Jeremy Donovan:
Bern escribió:
Así que parece que podemos librarnos realmente de ciertas experiencias, pero no de otras. Y nunca llegué al punto en el que la pauta de la que Carlos nos habló se me hiciera visible. A menos que estuviera hablando sobre esa programación; ¿lo estaba?
Parece que sabes de lo que yo hablaba. Sí, creo que Castaneda hablaba sobre nuestra programación infantil, y no, él no inventó esta idea —repito, casi cualquier psicólogo que merezca la pena está al corriente del poderoso efecto que tienen las pautas que se establecen en nuestros primeros años. Sí, he encontrado pautas "importantes" en las experiencias de mi vida. Dos en particular son notables, y sí, una tiene su origen en mami y otra en papi. Debido a que tuvieron lugar tan pronto y a que duraron tanto, y a que causaron de una manera u otra experiencias "devastadoras" durante el transcurso de los años, opino que, no importa que pueda recordar los eventos con toda claridad, y tampoco importa cuánto en "paz" me sienta con estos acontecimientos del pasado, pues estas pautas aún afectarán mi comportamiento cuando me encuentre bajo mucha presión. Hay otra serie de acontecimientos de larga duración en mi vida que creo que han tenido un efecto similar, es decir, que ha sido posible librarse de ellos. Tal como se ponía de relieve en una película que vi recientemente, es verdad (y de varias maneras) que "el pasado no se termina con el futuro".
(Es extraña la manera en que estas pautas se complementan entre sí, y parecen "atraer" hacia nuestra vida lo que parecen cosas raras. Aún me maravillo cuando recuerdo la manera en que me ocurrieron ciertas cosas. Es casi demasiado perfecto, e incluso después de conocer las pautas aún parece que fue el "destino" o algo así lo que hizo que funcionara de una manera tan horriblemente perfecta. :-) Las pautas más profundamente arraigadas tienden a hacerte que tú crees o que atraigas situaciones que nunca buscarías conscientemente por nada en el mundo.)
No es tan malo si lo comparamos con mucha gente que conozco. De todas maneras, creo que es cierto que la mayoría de la gente va por el mundo con partes de sí mismos que están... hasta cierto punto... rotas y no tienen reparación. De manera que uno hace lo mejor que puede con lo que tiene y con lo que es. Lamento que esto pueda parecerle muy deprimente a alguien. Tú realmente TIENES que concentrarte: haz lo mejor que puedas con lo que eres y tienes. Yo antes era siempre demasiado optimista para creer o decir esta clase de cosas (impetuosamente siempre quería creer que todo podía arreglarse), pero estoy llegando a un punto en el que casi te aconsejo que te cuides de la gente que asegura que sabe cómo hacerte volver tu condición "original", porque para muchos, quizás la mayoría, parafraseando el más cínico comentario del héroe en "El novio de la princesa" (dirigiéndose a la "princesa"): "la vida es sufrimiento, alteza, y si alguien dice lo contrario es que vende algo".
Está claro que me estoy refiriendo a sólo un aspecto de la vida. También es un gran placer y una delicia, incluso para esos que están... rotos. Si quieres construir un ser perfecto, es mejor que empieces con un bebé, y que encuentres la manera de controlar cuidadosamente todas las interacciones humanas que tenga hasta los 5 años, para maximizar el potencial del bebé. ¡Ah!, y controlar su genética. :-)
Dr. Frankenstein
P.S. - Interesantes informes de tus métodos, Gina.
Theonna:
Todos tenemos ciertas pautas que creamos cuando somos niños para manejar diversas situaciones; como adultos ejecutamos estas pautas una y otra vez, a menos de que nos demos cuenta de ellas y tratemos de cambiar nuestras acciones de acuerdo con nuestra voluntad, en vez del hábito.
Como herramienta, la recapitulación no es algo nuevo; los budistas tibetanos tienen la meditación de la compasión para todos los seres, que debe comienzar con tu madre e incluye a todos los que conoces, y luego a cada ser consciente, y que se supone que debe estar acompañada por una cierta respiración. Ya se ha mencionado el liberarse de la carga emocional, así como a los psiquiatras:), para agregar a esto técnicas usadas en la dianética, en la confesión, y tenemos algo que se ha conocido durante siglos.
Melissa Ward:
En relación con el tema de la recapitulación y la discusión sobre si funciona, es algo diferente para cada persona. La manera de enfocarlo, la técnica y su aplicación son subjetivos y cada persona obtendrá una reacción diferente, igual que si haces yoga u otra disciplina. Esto me recuerda en gran medida el trabajo que hicimos en Arica. Me fue útil, pues fui capaz de concentrarme en un aspecto de mi vida y volver a visitar y reestructurar el pasado (bajo las estrictas reglas que me impuso por entonces Castaneda de sobriedad y abstinencia sexual). Fue un proceso sobrio e importante. Finalmente sí que recibí la "Vista desde el puente" que Castaneda nos había prometido. Esto no acabó con mi tendencia a seguir pautas autodestructivas, pero me causó una impresión tan fuerte en cuanto a la parte consciente de las pautas que ya no puedo ir de manera inconsciente y seguir este comportamiento como un autómata. Ahora lo sé, y además está en el primer plano de mi consciencia, de manera que no tengo más remedio que darme cuenta de las consecuencias, etc., cuando decido seguir adelante. Un buen terapeuta también puede ayudarle a uno a conseguir esta clase de conocimiento consciente y de conciencia responsable.
Pio Barone:
Para mí, funcionó de otra manera. En 1988 comencé a recapitular de manera regular, pero el progreso era lento. Comprendí entonces que tenía que recapitular mis experiencias sexuales —el-amor-con-las-mujeres.
Esta decisión aceleró mi recapitulación y a los dos años y medio acabé con esa parte de mi vida.
Sentía que había ganado un montón de vigor y ligereza.
Este logro, unido a otros factores, me animó a cambiar de trabajo en 1990, a comenzar a analizarme con un psiquiatra en 1992, a separarme de mi esposa en 1995.
Continué recapitulando hasta mayo de 1999, sobre todo los problemas diarios. Era interesante, pero lento y superficial, con sólo pequeñas ganancias. Del trabajo terapéutico obtuve avances muy pequeños pero significativos: ¿Por qué tenía una actitud de control? ¿Por qué yo era un suministrador? ¿Y un esposo? ¿Y un padre? ¿Y un cabrón?...
Luchando, muy lentamente fui avanzando por entre la depresión y la vergüenza, ganando, algunas veces, sólo una parte infinitesimal de nueva conciencia...
En 1996 me trasladé a Los Ángeles. En 1997 empecé a trabajar con una psiquiatra seguidora de Jung-Gestalt. Oculté mi psicoterapia a mis compañeros guerreros temiendo su rechazo. Por otra parte, el progreso era en pequeños incrementos. Poco a poco llegué a la comprensión de que mi buena capacidad para ensoñar era el resultado de negarme a la vida. Durante dos años me concentré en reconstruirme el ego (¡Sí!)
Y en hacer mi vida hermosa y en aprender a amarme y en intentar escuchar las voces del niño, del hombre, de la mujer, del viejo, de la vieja, del animal... e integrarlos a todos en el espectáculo.
Solamente con una lucha interminable y el cuidado y el apoyo profesional de una terapeuta, soy ahora capaz de identificar los monstruos de mi infancia.
Creo que hay un elemento que siento que todavía es demasiado marginal en nuestra discusión: el amor.
Si lo recuerdo bien, creo que fue nuestro pequeño John el primero que señaló la posible relación entre el cáncer de hígado de Castaneda y su falta amor por sí mismo. He reemplazado mi antiguo consejero, la muerte, con uno nuevo, el amor, y mi vida es más feliz, más llena de vitalidad, y más generosa.
He aquí un par de pasajes sobre el tema del amor que me han servido de inspiración, sacados del libro de Scott Peck The Road Less Traveled:
(N. del T.: Este libro se ha publicado en España con el título La nueva psicología del amor por Emecé Editores, Barcelona, 1997, traducido por Alfredo Báez.):
"El amor es disciplinado
...la energía para realizar el trabajo de la autodisciplina deriva del amor, que es una forma de voluntad, de lo cual podemos colegir que la autodisciplina suele ser amor traducido en acción y que quien ama de verdad se comporta con autodisciplina. Además, toda relación de verdadero amor es una relación disciplinada. Si realmente amo a otra persona, encauzaré mi conducta de forma que contribuya lo máximo posible a impulsar su desarrollo espiritual.
...Cuando amo sinceramente estoy extendiendo mi persona, gracias a lo cual estoy evolucionando. Cuanto más amo, más profundo me vuelvo. El verdadero amor se alimenta a sí mismo. Cuanto más promuevo el desarrollo espiritual de otros, más fomento el mío propio... Y a medida que crezco, por mediación del amor, me siento cada vez más exultante.
El amor respeta la individualidad
El que ama sinceramente siempre percibe a la persona amada como alguien que posee una identidad separada de la suya. Además, el que ama sinceramente siempre respeta e incluso alienta ese carácter personal y esa individualidad única. No percibir ni respetar ese individualidad es, sin embargo, algo muy común y es causa de enfermedad mental y de innecesarios sufrimientos. La forma más extrema de no percibir la autonomía y la individualidad de los demás se denomina narcisismo."
Es a estas leves pero destructivas formas de narcisismo paternal a las que Kahlil Gibran se dirige:
"Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Son los hijos y las hijas del anhelo que la vida tiene por sí misma.
Vienen a través vuestro, pero no de vosotros,
y aunque están con vosotros, no os pertenecen.
Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos,
porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis alojar sus cuerpos, pero no sus almas,
porque sus almas habitan en la casa del mañana, que vosotros no podéis visitar ni siquiera en sueños.
Podéis intentar ser como ellos, pero no tratéis de hacer que sean como vosotros.
Vosotros sois el arco desde el cual se disparan las flechas que son vuestros hijos .
El arquero ve el blanco en el camino del infinito,
y os dobla con Su poder para que Su flecha vaya lejos y veloz.
Regocijaos cuando el arquero os tense con sus manos;
Porque Él ama tanto la flecha que vuela como el arco que permanece firme."